17 noviembre, 2018
  • 17 noviembre, 2018

Bilateralidad México-Rusia

By on 26 junio, 2018 0 433 Views

¿Мексиканка o Ruskita?

Siempre he pensado que aquella catedral parece estar coronada por helados, y custodiada por el imponente y simétrico Kremlin.

San Basilio, una de las principales atracciones de la capital rusa, es la joya que más brilla en la plaza roja de Moscú.
En los alrededores, comercios y locales en los que los turistas mueren por derrochar los rublos que llevan. ¡ todo está tan bonito y tan barato !

Hace unos años, hubiera dado lo que fuese por algún souvenir de aquellos. Siempre quise tener artesanías, pero lo único que tuve a mi alcance, fueron objetos que recordaban a la URSS.

Todo empezó con un vago impulso por la arquitectura colorida, como la catedral de los helados, San Basilio.

“¿Dónde está?” Fue la primer pregunta que vino a mi mente. Y nunca me había sentido tan ignorante, como cuando busqué en google esas palabras. Pero, ¡hey! Así se aprende, ¿no?

En pleno siglo XXI, y no sé si lamentablemente, lo primero que apareció en mi búsqueda, fueron los memes.
Memes que apoyaban mi teoría de los helados; memes que se burlaban del presidente; memes sobre las abuelas; memes sobre los jóvenes en cuclillas; memes con una bolita de pan…

 

Espera, ¿qué? ¿Bolita de pan?

KOLOBOK, esa bolita de pan es un invento para un cuento. (Pinches, rusos. He pasado media vida tratando de imaginar a qué sabe un kolobok). Y como era lógico, para alguien que se está tratando de empapar con ese tema, fui a googlear K-O-L-O-B-O-K.
Para sorpresa mía, resultó ser también un restaurant en Santa María la Ribiera. ( Funcionaba. Estaba en un proceso de rusificación).

Obvio, fui a ver de qué se trataba el asunto de la comida rusa. Yo esperaba… no sé qué esperaba, pero deseaba que fuera lo más exótico que se pudiera. ¡Quería ver vodka, y rubios! Quería sumergirme en clichés. Aunque esto no pasó. Sólo pude ver, dentro del restaurant, un escaparate lleno de recuerdos con la cara de Putin.

¡Ah Caray! ¿No lo odiaban? Todos los memes que vi en mi primer búsqueda, eran horribles críticas hacia su persona. Lo llamaban intolerante, homófobico, asesino, dictador, machista… etc. El villano más villanote del mundo. Enemy #1.
Definitivamente, investigar sobre Putin a fondo era necesario.

(Después de todos estos párrafos, ya estamos en confianza, así que les contaré lo siguiente, como se lo contaría a un amigo)

Estaba yo turbo enganchada leyendo sobre Vladimircito, y llegué a algunas conclusiones que no todo el mundo comparte.
En primer lugar, la cultura en Rusia es muy diferente a la nuestra. No es que sean machistas, al contrario, es que las mujeres tienen los pantalones de regresar un golpe y de hacer labores igual o más pesadas que las de los hombres. Las mujeres no se victimizan.
También noté que su definición de tolerancia es una marcada línea de derechos individuales. (Recuerdo haber leído un comentario en alguna parte, que decía “tu sexualidad es tuya. Guárdala para ti” refiriéndose a todo lo que sucedió con los atletas gay en Sochi).

Y claro, ningún político honesto (jajajajaja) desaparece personas que le estorban, o gana elecciones cuyo conteo arroja un 125% de votos totales

¿Entonces? ¿Por qué el planeta entero admira a este personajazo? Si sus costumbres y creencias son tan indignantes para el mundo occidental.
Fácil: PODER.
El hombre exuda poder. En todo lo que hace y dice. En cómo lo hace y cómo lo dice. A quien se lo hace y a quien se lo dice. ¡Caramba!
A diferencia de Trump, Putin sabe controlar y utilizar el poder que tiene. Intimida, a pesar de ser un hombrecillo no muy alto, callado y de edad avanzada. A veces, el silencio impone más que una rabieta, y siempre inspira más respeto que un par de gritos.

Pero, ¿qué pasa cuando la gente no sabe distinguir a una persona de un personajzo? Pues, terminan idolatrando a aquel que deberían cuestionar.

Poniendo subtítulos falsos con textos que él nunca dijo; sugiriendo que tome el control de nuestro país y olvidando los medios utilizados para conseguir sus fines.

Los mexicanos no somos tan diferentes de los rusos. Nosotros tenemos nacos, y ellos a los gopniks; nosotros celebramos Navidad por dos semanas, y ellos celebran Año Nuevo dos veces; nosotros tomamos mezcal con naranja, y ellos vodka con pepinillos; a nosotros nos vale madres todo, y a ellos también.
Sólo hay una cosa en la que yo no he encontrado similitudes: la forma en la que tocamos el tema de la muerte.

En Rusia, el luto es sinónimo de tristeza y pesar. Mucho respeto, lágrimas y color negro. Es normal que las personas lloren la pérdida de un ser querido por muchos años, mientras que nosotros, nos reímos de la muerte. Bailamos, cantamos y brindamos con la muerte. Es una vieja amiga, y es la promesa de que el más allá es una fiesta eterna.

Es increíble como se pueden encontrar similitudes entre dos culturas que no comparten creencias, estilo de vida, religión ni régimen político. A lo mejor, todos tienen razón, y los rusos son un ejemplo a seguir. A lo peor, nosotros hemos estado en lo correcto todo este tiempo.

¡Вива Мехико Кабронес!

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